Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

dimecres, 8 de juliol de 2009

Thatcherisme a la sueca

Víctor Lapuente Giné:
En tiempos de escasez, los ciudadanos no se sienten atraídos por partidos que simplemente ofrecen más gasto público, o más Estado, en educación. Además, mayor gasto no garantiza siempre mejor educación ni promueve siempre la igualdad de oportunidades educativas. El innovador modelo sueco se ha basado en la progresiva introducción de competencia en la prestación de una educación universal y equitativa. En primer lugar, con un rechazo a la figura del profesor-funcionario, lo que aumenta la flexibilidad y la competición interna dentro de la escuela pública. Y en segundo lugar, con la implantación de un sistema radical de “cheques escolares”, lo que incrementa la competición externa.

En este sistema, el Gobierno paga la misma cantidad por alumno a cada escuela -ya sea pública o privada- que cumpla unos criterios básicos de calidad. Dos requisitos garantizan que todos los padres, independientemente de sus recursos económicos, puedan elegir la mejor escuela posible para sus hijos. Las escuelas privadas que quieran entrar en este sistema no pueden solicitar dinero a los padres y no pueden discriminar en función de habilidad o de origen étnico.

Es importante puntualizar que esta reforma no representa una tercera vía como el Nuevo Laborismo británico. Por ejemplo, la política educativa de Blair o Brown limita la competencia a unas instituciones educativas muy determinadas e impide, además, que puedan hacer negocio. En Suecia, por el contrario, las escuelas pueden obtener beneficio económico de su actividad, lo que puede actuar como un incentivo para aumentar la calidad de la educación y reducir los costes. Irónicamente, el modelo de cheques escolares, ideado por algunos de los pensadores más neoliberales, como Milton Friedman, ha alcanzado su máximo esplendor precisamente en uno de los países con mayor tradición socialdemócrata del mundo.