Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

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dijous, 24 de desembre de 2009

Lorca i la memòria històrica

Francesc de Carreras:
Federico García Lorca es un caso paradigmático. Todo el mundo -literalmente, ya que su fama es mundial- sabe que es un grandioso poeta y, además, por lo que se conoce de su vida, estaba dotado de una personalidad fascinante: sensible, generoso, simpático, alegre y buena persona. Recuperar su memoria es, pues, conocer su obra literaria y aprender de su vida, no encontrar el lugar donde yacen sus restos mortales. En este lugar no está Lorca, sino sólo lo que queda de sus huesos. Lorca está, sobre todo, en sus poemas, en sus obras de teatro, en su prosa lírica y hasta en sus dibujos y canciones, además de en el recuerdo personal.

Tampoco esta infructuosa búsqueda añade nada al papel de Lorca como símbolo de todas las víctimas de aquella gran tragedia: qué más da donde se encuentren sus despojos. Lo importante es que se sepa, como ya se sabe desde siempre, que lo asesinaron por defender sus ideas republicanas, por su preocupación por acercar la cultura al pueblo, por su anticonvencional manera de vivir. Desde su muerte, Lorca ha sido siempre símbolo de la libertad frente a la oscura España fanática que tan bien supo retratar en sus obras.

En todo este proceso de inútil búsqueda siempre me ha parecido ejemplar la actitud de sus familiares. Ningún interés han tenido en exhumar sus huesos, sólo en guardar su memoria. Su sobrino Manuel Fernández Montesinos, cuyo padre, alcalde republicano de Granada, fue asesinado cuatro días antes que el poeta, dijo muy claramente: “Lo que hay que hacer con Lorca es leerlo y saber por qué está en una fosa común. No nos parece necesario exhumar tumbas para saber que los generales levantiscos eran unos criminales”. La memoria histórica del poeta está en su obra y en su testimonio, no en la desconocida fosa donde están enterrados -solamente- sus restos mortales.