Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

diumenge, 17 de juliol de 2011

El regulador i les agència de rating

Xavier Sala i Martín:
...¿Por qué lo que dicen las agencias de calificación tiene algún tipo de relevancia? Es decir, ¿por qué seguimos leyendo sus informes y llevándonos las manos a la cabeza cada vez que rebajan la nota de algún país si, desde el 2008, pensamos que no saben qué se hacen?

La razón es que estamos obligados a escucharlas y que estamos obligados por culpa de (por favor no rían) ¡la regulación que imponen los mismos políticos europeos que las critican! Por ejemplo, los fondos de pensiones que muchos de ustedes tienen contratados sólo pueden invertir el dinero en activos calificados de "seguros". ¿Calificados de seguros por quién?, se preguntarán. Pues calificados de seguros por… ¡las agencias de rating! Es decir: los mismos políticos que las acusan de no saber lo que hacen son los que hacen unas reglas que nos obligan a hacer lo que nos dicen estas agencias. ¿Se puede ser más esquizofrénico? Pues… la respuesta es que sí.

Veámoslo: el Banco Central Europeo (BCE) tiene una normativa que permite a los bancos utilizar la deuda de países como garantía. Es decir, cuando un banco compra deuda del Gobierno griego a cinco años por valor de un millón de euros, recibe un papelito denominado “bono” que dice que el Gobierno pagará al portador un millón de euros (más intereses) al cabo de cinco años. El banco coge este bono, lo lleva al BCE y lo ofrece como garantía para pedir un millón de euros. Después coge el dinero y lo vuelve a prestar para rentabilizarlo. Pues bien, el BCE tiene una normativa que dice que los bonos de países quebrados no pueden ser utilizados como garantía. La consecuencia es que si Grecia hiciera suspensión de pagos, todos los bancos que han pedido créditos al BCE utilizando la deuda griega como garantía tendrían que devolver el dinero inmediatamente, lo cual provocaría su propia quiebra. Hasta aquí todo muy normal, pero la pregunta es: ¿y a quién encarga el BCE la tarea de decidir si Grecia está en quiebra o no? La respuesta es: ¡a las mismas agencias de calificación que critica cada día!