Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

dimecres, 7 de juliol de 2004

Més vergonyes periodístiques

Escribe la familia Puerto Rovira


SOBRE LOS HECHOS OCURRIDOS EN ONDA


El pasado 2 de julio periódicos y medios de comunicación nacionales y regionales recogían la noticia de la muerte en circunstancias trágicas de una madre y un hijo en la localidad castellonense de Onda, María Julia Rovira, de 56 años, y Rafael Puerto, de 31. Los hechos, a los que sin duda deberían haberse atenido, difundidos desde el primer momento por una escueta y exacta nota de la Guardia Civil, no justificaban en modo alguno las interpretaciones abusivas y a veces moralmente insidiosas que hemos visto en algunos de estos periódicos y medios de comunicación y que hoy hacen necesario este comunicado.

Los hechos, la muerte violenta de dos personas, madre e hijo, en presencia de la mujer de éste último, la existencia de dos cuchillos en el lugar de los hechos y los gritos previos al desgraciado accidente, dieron pie a mixtificaciones irresponsables y falsas que cristalizaron en titulares como éste: "Una madre y su hijo mueren tras acuchillarse en una pelea, en Onda" (El País, 2 de julio de 2004), y que no hacen sino sumar el dolor de la mentira a la tristeza de la verdad.

Ni hubo "fuerte pelea entre ambos" ni se acuchillaron madre e hijo ni existía un problema de drogas, como se ha escrito. El hijo atravesaba desde hacía unos días un agudo estado de ansiedad asociado a un exceso de trabajo,que derivó a un cuadro de patología nerviosa y alucinatoria. Su mujer, conociendo el ascendiente afectivo que la madre de su marido tenía sobre su hijo, y con el consentimiento de éste, llamó a su suegra, que a acudió para tranquilizarlo. Después de haber estado hablando madre e hijo sosegada y largamente, en presencia de su mujer, el hijo acuchilló de modo inopinado a la primera.

Desarmado por su mujer y recuperado acaso su estado de consciencia o sacudido por el choc que pudo producirle el acto brutal que acababa de cometer con la persona a la que más quería y que más le quería, volvió por otro cuchillo y se quitó la vida delante de su madre, ya muerta o agonizante, y de su mujer. Así ha quedado probado y recogido en las diligencias policiales, de un caso ya archivado.

Los hechos admiten pocas interpretaciones fuera de lo que ha sido un espantoso accidente causado por una patología y circunstancias que sólo hace fatales el desenlace de esa trágica naturaleza. Por si a alguien le interesara saberlo: Rafael fue siempre un joven encantador, de quien su madre, a la que él adoraba, se sentía orgullosa, como él lo estaba del amor de su madre, de su familia y de su propia mujer, como nosotros del amor que sentíamos, y seguimos sintiendo, por él y por su madre. La familia Puerto Rovira agradecería vivamente, en medio de su desolación, que se publicasen o difundieran esta líneas, sobre todo en aquellos medios que mostraron
demasiadas prisas para "una primera versión" y no han encontrado todavía tiempo ni espacio para difundir únicamente la secuencia real de los hechos.

Familia Puerto Rovira.