Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

dilluns, 29 d’agost de 2005

La veritat sobre Batista

L'escriptora cubana a l'exili Zoé Valdés s'ha dedicat els últims anys ha buscar la veritat sobre la presidència del president Fulgencio Batista, la bèstia negra de Fidel Castro. I ha trobat, com era d'esperar, moltes més mentides que veritats. Ho explica en l'article "La verdad sobre Batista", publicat a "El Mundo".
Cuando entre los años 1940 y 1943 Europa ardía bajo el yugo nazi, Cuba era un modelo de democracia y desarrollo para muchos países. La figura protagónica de este triunfo del escenario cubano, con amplia presencia en el exterior, lo fue sin duda alguna, el presidente Fulgencio Batista, admirado por personalidades del mundo entero, entre ellas el presidente Franklin D. Roosevelt. Sin embargo, el eslabón silenciado de la cadena de sucesos espantosos en los que ha ido cayendo la isla a lo largo de estos 46 años bajo la dictadura de Castro es esa etapa de Batista. Porque el tejido de mentiras que el hijo del gallego de Birán urdió alrededor del general ha crecido hasta confeccionar un velo que guarda celosamente la realidad de nuestra historia desde hace años: la de reconocer a la figura de Fulgencio Batista en su auténtica dimensión. En esta tragedia han participado todos, pero principalmente una cierta burguesía cubana, hipocritona, racista, narcisista, y lo peor, ignorante. Una burguesía rapiñera que jamás toleró que un humilde campesino mestizo haya llegado a donde llegó, gracias a una formación autodidacta, gracias a la lectura, a su inmenso deseo de sabiduría y a su amor por Cuba. Esta sencillez molestó profundamente a quienes fabricaban bibliotecas con lomos de libros, vacíos de contenido, sólo para adornar un espacio en la casa. Para nadie es un secreto que la burguesía cubana le dio al presidente lo que en Cuba se llamó, en el argot racista, Bola negra. Aun siendo presidente, Batista no podía entrar, por ejemplo, en el Country Club para entregar los premios deportivos de las regatas.
No us perdeu la resta.