diumenge, 28 agost de 2005

Més sobre el Che, l'assassí a la samarreta

Teresa Amat em recomana un article de l'escriptora exiliada cubana Zoé Valdés sobre l'atreviment de la ignorància: la moda entre la comunitat homosexual de París de portar la samarreta amb la cara del Che.
Hoy me he vuelto a tropezar con una loquita asiática, mano partida a la cintura, remeneo de caderas y tumbe lánguido de párpados; desde luego, camiseta chea, que en Cuba quiere decir, ridícula. No me pude contener. Le pregunté si sabía quién era el Che. Sonrió tímidamente, no me contestó.

Al llegar a casa llamé a un amigo homosexual. Me comenta que toda esta "euforia maricona" (palabras suyas, él es cubano) con el Che se desprende de la película de Walter Salles. En el mes de mayo de 2004 se acababa de estrenar en el Festival de Cannes la cinta Diarios de motocicleta, cuyo tema es el viaje y descubrimiento personal del continente latinoamericano por dos jóvenes argentinos montados en una vieja motocicleta, Ernesto Guevara, de 23 años, estudiante de Medicina, y Alberto Granado, de 29 años, bioquímico.

Mi amigo me explica que un número importante de homosexuales interpretaron que el Che era loca —no de carroza, de motocicleta— porque lo interpretaba Gael García Bernal, quien al mismo tiempo estrenaba personaje de loca en la película de Pedro Almodóvar La mala educación.

El azar concurrente lezamiano resulta delicioso. Con lo que odiaba el argentino a los homosexuales, con lo que los persiguió en Cuba, y ahora resulta que ha pasado de ser el héroe de mayo del 68 a mártir del Orgullo Gay. Curioso. El personaje más homofóbico que ha parido la Historia de las revoluciones es adorado por ese público de consumidores de fanatismos de izquierdas. Lamentable.