Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

dijous, 8 de setembre de 2005

Només 1 de cada 10 americans atribueix a Bush la responsabilitat per la situació a Nova Orleans


Vía Barcepundit m'assabento d'aquesta enquesta de Gallup que pregunta a qui atribueixen els americans la responsabilitat pels problemes que hi ha a Nova Orleans després del pas del "Katrina". Resulta alliçonador que gairebé el 40% dels enquestats cregui que no hi ha cap culpable, mentre que entre els que cruen que si que n'hi ha -per la seva incompetència en organtizar l'assistència als damnificats- el 25% l'atribueixin al govern local i estatal, el 18% a les agències federals i només un 13% al president Bush. Una proporció que em sembla força ajustada al que ha passat en la realitat, tot i la intensa manipulació política i mediàtica per atribuir la responsabilitat única i exclusiva al president Bush i l'administració federal.

La manipulació mediàtica és sempre lamentable, però ho és encara més quan se'n aprofita d'una tragèdia humana. Hi reflexiona el catedràtic de l'Arizona State University, Alberto Acereda, en l'article "Katrina: la manipulación mediática de un desastre:
...la inmensa mayoría de los medios de comunicación ligados a las izquierdas han ignorado conscientemente un factor clave en todo este desastre: que la responsabilidad inicial en todas las situaciones de desastres naturales empieza, según la Ley, en el gobierno local –el alcalde-, luego en el estatal –el gobernador- y finalmente en el federal –el presidente-.(...) La ciudad más afectada, Nueva Orleans, tiene a Ray Nagin como alcalde, y a Kathleen Blanco como gobernadora de Louisiana. Los dos son políticos alistados en el Partido Demócrata y los dos han fallado también estrepitosamente en su labor. Como alcalde, Nagin era el primer responsable del bienestar de sus ciudadanos de Nueva Orleans. El era quien debía haber trazado un plan obligatorio de evacuación, quien debía haber acelerado el traspaso de competencias al gobierno federal y quien, en suma, debía haber estado al frente desde el inicio, tal y como hizo el alcalde de Nueva York, el republicano Rudy Giulani, tras la matanza terrorista del 11-S. Pero Nagin prefirió hacer unas declaraciones a la radio local culpando a Bush y alarmando aún más a la población.(...)

En el momento de escribir estas líneas, el operativo de rescate ha funcionado ya y la ciudad de Nueva Orleans ha quedado ya desalojada. Las operaciones de limpieza y arreglo de infraestructuras llevarán todavía muchos meses y muchos esfuerzos. Se calculan en torno a una decena de miles de muertos, pero estamos ante datos todavía por confirmar. Lo lamentable de todo esto, además de la ineficacia inicial en las labores de rescate, radica fundamentalmente en las implicaciones ideológicas y políticas subyacentes al tratamiento informativo en torno a este desastre natural. Una mirada atenta a un gran sector de los medios informativos confirma, como señalamos, que estamos ante un esfuerzo de las izquierdas transatlánticas para usar esta desgracia natural y atacar a la derecha liberal-conservadora en un nefasto uso de fines ideológicos y políticos. Es así que desde el seno mismo de las izquierdas en Estados Unidos dicho uso trasciende fronteras y halla en los enemigos de la democracia norteamericana un caldo de cultivo tan suculento como repugnante y falaz. Es harto sintomático el hecho mismo de que las agencias de prensa hayan denominado “refugiados” a los afectados por el huracán, como si se tratara de personas que a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas estuvieran obligadas a buscar refugio fuera de su país. Tal no es el caso, pero el mensaje subliminal ahí queda, casi sin darnos cuenta, con una inconsciente carga semántica y simbólica.