Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

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dilluns, 18 de setembre de 2006

López Obrador s’autoproclama president legítim de Mèxic i Veneçuela el reconeix

A Mèxic, les coses cada dia estan més clares però també més preocupants. És la tercera vegada que, pels uns o pels altres, s’està torpedinant que el país assoleixi la seva plenitud democràtica. I a la tercera, diuen, va la vençuda. Ho explica en un article claríssim l’historiador mexicà Enrique Krauze:
Para entender el peculiar concepto "democrático" de Andrés Manuel López Obrador viene a cuento una anécdota de Alemania del Este durante la dominación soviética.
En los magros estantes de sus ciudades había dos clases de manteca: una era, propiamente, manteca; otra tenía la marca "verdadera manteca". Los compradores sabían muy bien que el producto con la palabra "manteca" realmente contenía manteca, mientras que el llamado "verdadera manteca" contenía una falsa manteca.
Una falsificación similar ocurre en México en estos días, pero muchos compradores no se han dado cuenta.
Un caudillo carismático con aspiraciones mesiánicas, mentalidad totalitaria y métodos fascistas ha logrado convencer a un sector minoritario, decreciente, pero todavía significativo de la opinión (tal vez 4 millones de personas, el 10% del electorado), de que la democracia no es la democracia: que la democracia es la "verdadera democracia", según él la decreta.
Lo cierto es que la democracia mexicana está viviendo su tercera oportunidad histórica. El primer experimento de vivir en la legalidad constitucional (1867-1876) culminó con un golpe de Estado militar. En el segundo episodio (1911-1913), México trató de vivir respetando la Constitución y las leyes y con elecciones libres. Terminó en otro golpe de Estado militar.
Desde el año 2000 vivimos nuestra tercera oportunidad, que puede muy bien ser la última, porque el peligro de que la historia se repita es real: nuestra democracia puede ahogarse en un golpe encabezado no por un general, sino por un mesías tropical.