Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

divendres, 3 d’agost de 2007

Els privilegis de la monarquia i el Codi Penal de 1995

"Caso El Jueves: el Príncipe es intocable, pero él podría hasta matar", a el Semanal Digital:
Paradójicamente, el que Juan Alberto Belloch, entonces ministro de Justicia e Interior y ahora alcalde de Zaragoza, bautizó con pompa como "Código Penal de la democracia" de 1995, es regresivo en cuanto a la equiparación entre los ciudadanos y sus gobernantes. Así lo señala Enrique Gimbernat, catedrático de Derecho Penal en la Universidad Complutense de Madrid, en un artículo publicado este miércoles en El Mundo titulado "Los privilegios penales de la Familia Real", a propósito de la causa que se sigue contra Manuel Fontdevila y Guillermo Torres por la viñeta de El Jueves.

Denuncia Gimbernat que si la Casa Real, como dice, no ha tenido nada que ver en la intervención de la Fiscalía y lamenta lo sucedido porque ha multiplicado la difusión de la viñeta, la solución es fácil: "Evitar que en el futuro se produzcan estas discrepancias entre los presuntos deseos de la Familia Real y los criterios del MF [Ministero Fiscal] tiene una fácil solución, a saber: la de tratar al Rey y a sus familiares como a simples mortales, ya que para estos últimos la injuria constituye un delito privado en el que no interviene para nada la acusación pública y que sólo puede ser perseguido a instancias del ciudadano que se siente lesionado en su honor".

Pero en España vamos en sentido contrario: el Código Penal de 1995, en vez de restringir la desigualdad, la extendió, y ampara ahora no sólo al Rey, sino a toda su familia, algo "a lo que no se habían atrevido ni los Códigos Penales de la monarquía autoritaria del siglo XIX, ni siquiera el de 1928, de la Dictadura de Primo de Rivera".


Gràcies T.A.