Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

dijous, 13 de setembre de 2007

Per què Imaz tira la tovallola?

"Una ponencia que viene, un presidente que se va", de Joseba Arregi a El Mundo:

Josu Jon Imaz ha percibido con bastante claridad que el nacionalismo vasco no puede, en el complejo mundo de hoy, seguir pensando en términos de soberanía. Lo afirma en su despedida: el nacionalismo tiene que aprender a pensar en categorías distintas a las de los espacios cerrados con fronteras implicados en el término soberanía. Aunque las fórmulas que él mismo ha propuesto en ese intento de renovación -ni imponer, ni impedir / derecho a decidir y obligación de pactar- sigan encerrados en esa reserva de soberanía -la tengo, pero en aras de no se sabe exactamente bien qué, renuncio a ejercitarla, porque el mundo ha cambiado, porque ya no se lleva, porque las sociedades están entrelazadas y no es posible la autarquía-.

También ha percibido Josu Jon Imaz otra razón para la renuncia -una vez reconocida- al ejercicio de la soberanía, pero que no termina de desarrollar todas sus implicaciones en sus propuestas. Si Imaz habla de la necesidad de un acuerdo transversal, está implícitamente reconociendo que el término soberanía no se puede aplicar sin más a la realidad vasca, pues ese término requiere de algún tipo de homogeneidad que no se da en la sociedad vasca.

Las propuestas del presidente saliente del PNV han tratado de introducir la imposibilidad de la vía de la soberanía para articular el futuro de la sociedad vasca desde fuera de ella: la complejidad del mundo, la necesidad de pactar con España -seducirla-, la globalización, la desaparición de las fronteras.

Pero el nacionalismo nunca se renovará en profundidad, nunca superará la limitación que supone toda reserva de soberanía, mientras no reconozca que el punto de partida para su planteamiento político y para su proyecto político es la sociedad vasca real, en su complejidad y su pluralismo, y no la imaginada comunidad homogénea ancestral, unida en su sentimiento de pertenencia construido a través de los siglos de forma clara -en contraposición a todo lo que enseña la historia científica-.