Adéu a Nihil Obstat | Hola a The Catalan Analyst

Després de 13 anys d'escriure en aquest bloc pràcticament sense interrumpció, avui el dono per clausurat. Això no vol dir que m'hagi jubilat de la xarxa, sinó que he passat el relleu a un altra bloc que segueix la mateixa línia del Nihil Obstat. Es tracta del bloc The Catalan Analyst i del compte de Twitter del mateix nom: @CatalanAnalyst Us recomano que els seguiu.

Moltes gràcies a tots per haver-me seguit amb tanta fidelitat durant tots aquests anys.

dimecres, 28 de gener de 2009

26 de gener

Arcadi Espada:
Barcelona no cayó. Durante muchos años ignoré esta cuestión. ¡Quia años! Una vida. En realidad lo ignoré hasta una tarde de lluvia y mucho frío en la biblioteca del Pabellón de la República. Había ido en busca de un libro del periodista Herbert Matthews, donde narraba su experiencia en la guerra de España, como enviado del Times. Casi al final me topé con un párrafo inolvidable. El periodista, después de haber aguantado en Barcelona hasta la víspera de la entrada de los franquistas, llega a Perpiñán. Allí se entera de que Barcelona ha sido tomada. Y se desata: «Por amor a la República y a la democracia se debió combatir por Barcelona. (…) Había razones suficientes para la caída de la ciudad y sin embargo suscita resentimiento que los catalanes, a diferencia de los castellanos de Madrid, de los polacos de Varsovia y de los rusos de Estalingrado no escribiesen una página heroica para consignarla en la historia».

Aquella tarde me perturbó leerlo y hoy me perturba todavía. Suscita resentimiento. ¡Claro que sí! Una gloriosa página de sangre para la prosa de Matthews, eso tuvo que ser Barcelona. Recuerdo que en un instante de sus lamentos afloraba casi una cuestión personal. «¡Me habían prometido que lucharían!» Por suerte Matthews siguió buscando su epopeya y la encontró, y victoriosa, en la Sierra Maestra cubana: pocos contribuyeron como él al nacimiento y consolidación del mito de Fidel Castro. Su observación es inhumana, romántica y repulsivamente literaria. Pienso ahora que hay muchas observaciones que comparten estas tres características. Pero adopta un tono muy particular cuando se pone en contacto con ese sintagma de nuestra juventud democrática. La caída de Barcelona. No hubo tal. En Barcelona los franquistas no tuvieron que aplastar un sola barricada. Ni desarmar a un solo francotirador. Barcelona fue una ciudad abierta, como el París rendido a los nazis. Un día me hablaba Joan Capri, el humorista, de aquella mañana. Salió a la Diagonal, era un crío, vio pasar los tanques y se puso delante de uno, levantando las manos, para rendirse y provocarlos. No le echaron cuenta y siguieron. Creo que ésa fue toda la resistencia. No sólo eso. Al día siguiente fueron a la plaza las multitudes, y la más hermosa sonreía al más fiero de los vencedores, en perfecta lírica hispánica.

La pel·lícula del 26 de gener de Verónica Puertollano:

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