Una bona introducció de Fernando Savater:
Però una millor explicació d'Adolf Tubeña. No us la perdeu!
(Josep Pla)
Una bona introducció de Fernando Savater:
Les dones emmalalteixen menys, estudien més i millor, són més felices i mostren de mitjana una més gran satisfacció respecte a la seva carrera professional que els homes. I això malgrat que només ocupen una petita part dels llocs de treball ben pagats.Just one year ago a pronouncement from the United Nations' Intergovernmental Panel on Climate Change (IPPC) was all that was needed to move nations and change environmental policies around the world. But today, the panel's creditability and even its very existence are in question.
In the wake of its swift and devastating fall from grace, the panel says it will announce "within the next few days" that it plans to make significant though as yet unexplained changes in how it does business.
Brenda Abrar-Milani, an external relations officer at the IPCC's office in Geneva, Switzerland, said changes have been slow in coming because "we have to inform the governments (all 194 member States) of any planned steps, and they are the ones who eventually take decisions on any revision of procedures."
"We put everything on the table and looked at it," she said, explaining that the panel's reforms would be extensive. She refused to detail any of the changes, but she did confirm that are in response to recent scandals involving the panel.
Many of them—including perhaps Rajendra Pachauri, the IPCC head—may have stepped too far over the line from science to advocacy, undermining their own credibility.
Daniel Pipes:¿Quién es el europeo vivo más relevante en la actualidad? Yo propongo al político neerlandés Geert Wilders. Lo hago porque es el mejor situado para hacer frente al reto islámico que enfrenta el continente. Él tiene el potencial para emerger como una figura histórica mundial.
Ese desafío islámico consta de dos componentes: por un lado, la fe cristiana marchita de la población oriunda, una natalidad insuficiente y la desconfianza cultural, y por el otro lado la afluencia masiva de musulmanes inmigrantes devotos de numerosa descendencia y culturalmente asertivos. Esta situación en franco deterioro plantea importantísimos interrogantes sobre Europa: ¿va a conservar su civilización histórica o a convertirse en un continente de mayoría de musulmana que vive bajo la ley islámica (la Shari'a)?
Wilders, de 46 años, fundador y secretario del Partido para la Libertad (PVV), es el líder sin rival de los europeos que desean mantener su identidad histórica. Eso se debe a que el PVV y él difieren de la mayoría de los demás nacionalistas de Europa, los partidos anti-inmigrantes.
El PVV es libertario y de tendencia conservadora, sin raíces en el neofascismo, el nativismo, el conspiracionismo, el antisemitismo o cualquier otra forma de extremismo. (En público Wilders emula a Ronald Reagan.) Indicativo de esta moderación es la atención que Wilders dedica a Israel, que incluye dos años de residencia en el Estado judío, docenas de visitas, y su iniciativa de transferir la embajada neerlandesa a Jerusalén.
Además, Wilders es un líder carismático e inteligente, con principios y directo, que se ha convertido rápidamente en la fuerza política más dinámica de los Países Bajos. Mientras que opina sobre toda una gama de temas, el Islam y los musulmanes constituyen el asunto insignia. Superando la costumbre de los políticos holandeses de ir a lo seguro, llama a Mahoma un demonio y exige que los musulmanes "arranquen la mitad del Corán, si desean permanecer en los Países Bajos".En términos más generales, ve al Islam como parte del problema, no sólo una versión virulenta de él llamada islamismo.
Por último, el PVV se beneficia del hecho de que, únicos en Europa, los neerlandeses son receptivos a un rechazo no-nativista de la Shari'a. Esto se hizo evidente hace una década, cuando Pim Fortuyn, un profesor de izquierdas excomunista y homosexual, empezó a defender la idea de que sus valores y estilo de vida estaban irremediablemente amenazado por la Shari'a. Fortuyn precedió a Wilders en la fundación de su propio partido político y al invitar a poner fin a la inmigración musulmana libre a los Países Bajos. Tras el asesinato en 2002 de Fortuyn a manos de un miembro de la extrema izquierda, Wilders hereda en la practica su legado y su electorado.
El PVV ha progresado electoralmente, ganando un 6 por ciento de los escaños en las elecciones parlamentarias nacionales de noviembre de 2006 y el 16 por ciento de los escaños neerlandeses en las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2009. Las encuestas ahora muestran en general que el PVV obtiene un amplio surtido de votos y se está convirtiendo en el mayor partido político del país. Si Wilders llegara a convertirse en primer ministro, podría asumir un papel de liderazgo en toda Europa.
Pero se enfrenta a enormes desafíos.
El atomizado escenario político de los Países Bajos significa que el PVV debe encontrar socios dispuestos a formar una coalición de gobierno (una tarea difícil, habida cuenta de la forma en que Wilders ha sido demonizado por izquierdistas y musulmanes como algo parecido a un "extremista de la derecha") u lograr una mayoría amplia de los escaños del parlamento (una perspectiva lejana).
Wilders también debe vencer las tácticas sucias de sus detractores. En particular, tras 2 años y medio de escaramuzas preliminares, han logrado llevarle ante la justicia bajo acusaciones de incitación al odio racial y discurso de incitación. La acusación de la fiscalía contra Wilders se presenta en Ámsterdam el 20 de enero; si es declarado culpable, Wilders se enfrenta a una multa de hasta 14.000 dólares estadounidenses, o una pena de hasta 16 meses de cárcel.
Recuerde que es el político más importante de su país. Además, debido a las amenazas contra su vida, él siempre viaja con guardaespaldas y sin dejar de cambiar de domicilio.¿Quién es exactamente, cabe preguntarse, la víctima de incitación?
A pesar de que discrepo con Wilders en la cuestión del Islam (yo respeto la religión, pero me opongo a los islamistas), en la cuestión de la demanda vemos las cosas igual. Rechazo la criminalización de las diferencias políticas, en particular los intentos de frustrar un movimiento político a través de los tribunales. En consecuencia, el Proyecto Jurídico del Middle East Forum ha trabajado en la defensa de Wilders, recaudando fondos para su proceso y ayudando en otros sentidos. Lo hacemos convencidos de la importancia de hablar libremente en público en tiempo de guerra acerca de la naturaleza del enemigo.
Irónicamente, si Wilders fuera multado o encarcelado, es probable que ello aumentara sus posibilidades de convertirse en primer ministro. Pero el principio se impone aquí a la táctica política. Él representa a todos los occidentales que aprecian su civilización. El resultado de su juicio y su libertad de expresión tiene implicaciones para todos nosotros.
On dit : « la burqa est un vêtement ; tout au plus, un déguisement ; on ne va pas légiférer sur les vêtements et les déguisements »... Erreur. La burqa n’est pas un vêtement, c’est un message. Et c’est un message qui dit l’assujettissement, l’asservissement, l’écrasement, la défaite, des femmes.
Els arxius de la Stasi, la policia secreta del règim comunista de l'antiga RDA, van permetre a Israel conèixer la nova identitat d'Imad Mughniyah. Segons publica el diari britànic "The Independent", la Stasi tenia una clínica dedicada a la cirurgia estètica per canviar el físic dels seus agents, però també de terroristes selectes. I Mughniyah ho era. Se'l considera responsable de l'assassinat de més de 400 persones, durant 25 anys.

ADDENDA.- El nivell del mar no puja, baixa. Ho ha fet durant els últims sis anys.
ADDENDA II.- Récord de neu a l'hemisferi nord.

ADDENDA III.- Un altre error de l'IPCC: L'augment del gel marí antàrtic subestimat en un 50%
...los temores que me llevaron a concluir hace diez años que el euro era una mala idea se han hecho realidad. Pero no me voy a poner ninguna medalla porque… ¡he cambiado de opinión!: en mi análisis de entonces infravaloré algo que hoy me lleva a pensar que la moneda única puede haber sido y puede seguir siendo buena para sus países miembros. Me explico. El proceso de europeización de España permitió hacer necesarias e importantes reformas bajo la excusa de que “Europa lo requería”. Por ejemplo, los criterios de Maastricht para entrar en el euro requerían que el déficit fiscal fuera inferior al 3% del PIB. La reducción del déficit impuso una disciplina fiscal que, a la postre, fue muy beneficiosa para el país. Cuando los diferentes grupos de presión se dirigían al Gobierno pidiendo subsidios y ayudas, este se podía negar con la excusa perfecta: “yo te daría el dinero… pero es que Europa no me lo permite”. Bajo ese pretexto se eliminó el déficit fiscal, se redujo la deuda pública, se rebajó la inflación hasta niveles civilizados y se abarataron los tipos de interés. Nada de eso hubiera sucedido sin el euro.
Pues bien, España se encuentra en una nueva encrucijada y el euro puede ser otra vez la solución. La crisis actual ha puesto de manifiesto que la productividad de muchos trabajadores españoles es preocupantemente baja, hasta el punto de que no compensa el salario que cobran. Cuando los salarios son más altos que la productividad, las empresas despiden trabajadores y el paro se dispara. Hay que volver a equiparar salarios y productividad.
Para ello sólo hay dos posibilidades: reducir los salarios y aumentar la productividad. No hay más. Algunos analistas (entre los que destacan importantes y barbudos economistas de izquierda con premio Nobel incluido) abogan por las reducciones salariales. En mi modesta opinión de economista sin premio Nobel, creo que se equivocan: hay que apostar por la productividad. Ahora bien, que quede claro que eso no va a ser fácil ya que requiere unas reformas que van a chocar frontalmente con los intereses de importantes grupos de presión: habrá que reformar el sistema educativo y eso molestará a los profesores, habrá que reformar el mercado laboral y eso contará con la oposición de los sindicatos, habrá que reducir el exceso de regulación y eso fastidiará a ecologistas, habrá que reformar el sistema financiero y eso incomodará a cajas y bancos, habrá que reformar la función pública y eso enfurecerá a funcionarios o habrá que reformar el Estado de bienestar (incluido el sistema de pensiones y asistencia sanitaria) y eso alienará a los votantes progresistas.
¡Sí! Todas estas reformas van a levantar ampollas políticas. Pero es imperativo que se lleven a cabo porque la alternativa es o la reducción masiva de salarios o unos niveles de paro inaceptablemente altos durante décadas. La pregunta es: ¿se pueden implementar tan impopulares medidas cuando los líderes políticos tienen miedo de enfrentarse a los grupos de presión? No lo sé, pero se podría intentar la solución de los años noventa: ¡darle las culpas a Europa! Para ello sería importante que los países de la verdadera Champions League europea (y en particular Alemania) pidieran que las ayudas que van a tener que dar a los otrora fanfarrones de la periferia para salvar el euro, tengan como contrapartida la implementación de reformas de fomento de la competitividad. Los gobiernos de Grecia, España, Portugal e Italia, por su parte, deberían aprovechar esas imposiciones europeas para sacarse de encima la presión de los lobbies interesados.
Es muy fácil ser líder cuando el viento sopla a favor. Ahora bien, cuando la cosa está cuesta arriba los fachendas se paralizan y entonces sólo queda lo único que ha funcionado bien en Europa en los últimos cincuenta años: el liderazgo alemán.
More trouble looms for the IPCC. The body may need to revise statements made in its Fourth Assessment Report on hurricanes and global warming. A statistical analysis of the raw data shows that the claims that global hurricane activity has increased cannot be supported.
Les Hatton once fixed weather models at the Met Office. Having studied Maths at Cambridge, he completed his PhD as metereologist: his PhD was the study of tornadoes and waterspouts. He’s a fellow of the Royal Meterological Society, currently teaches at the University of Kingston, and is well known in the software engineering community – his studies include critical systems analysis.
Hatton has released what he describes as an ‘A-level’ statistical analysis, which tests six IPCC statements against raw data from the National Oceanic and Atmospheric (NOAA) Administration. He’s published all the raw data and invites criticism, but warns he is neither “a warmist nor a denialist”, but a scientist…
“When you average the number of storms and their strength, it almost exactly balances.” This isn’t indicative of an increase in atmospheric energy manifesting itself in storms.
Even the North Atlantic increase should be treated with caution, Hatton concludes, since the period contains one anomalous year of unusually high hurricane activity – 2005 – the year Al Gore used the Katrina tragedy to advance the case for the manmade global warming theory.
The IPCC does indeed conclude that “there is no clear trend in the annual numbers of tropical cyclones.” If only the IPCC had stopped there. Yet it goes on to make more claims, and draw conclusions that the data doesn’t support.
Thre IPCC’s WG1 paper states: “There are also suggestions of increased intense tropical cyclone activity in some other regions where concerns over data quality are greater.” Hatton points out the data quality is similar in each area.
The IPCC continues: “It is more likely than not (> 50%) that there has been some human contribution to the increases in hurricane intensity.” But, as Hatton points out, that conclusion comes from computer climate models, not from the observational data, which show no increase.
“The IPCC goes on to make statements that would never pass peer review,” Hatton told us. A more scientifically useful conclusion would have been to ask why there was a disparity. “This differential behaviour to me is very interesting. If it’s due to increased warming in one place, and decreased warming in the other – then that’s interesting to me.”
Hatton has thirty years of experience of getting scientific papers published, but describes this one, available on his personal website, as “unpublishable”.
Les Américains se seraient-ils trompés de Président ? Barack Obama ne jouit plus dans son pays, que d’une popularité médiocre (en-dessous de 50% selon Pew), sa vision d’une société américaine plus redistributive est rejetée par le grand nombre, ses réformes sont enlisées, en particulier la création d’une assurance maladie universelle, son parti collectionne les échecs (Massachusetts, New Jersey) et pourrait perdre la majorité dès la fin de cette année. Obama qui incarnait une Amérique différente, élu sur un programme de « changement crédible », se retrouve en porte-à-faux avec une nation qui, dans l’ensemble, reste ancrée dans des convictions conservatrices et ne souhaite pas y renoncer. Au contraire de Bill Clinton, toujours disposé à négocier avec des majorités hostiles, Obama semble inflexible : il s’en tient à un discours à caractère social-démocrate, « libéral » dans le vocabulaire américain, très minoritaire aux Etats-Unis, apanage des universitaires de gauche et des éditorialistes du New York Times mais guère plus.
Vu depuis la droite conservatrice, voici Obama soupçonné d’être un « Européen » caché (le terme lui est sans cesse accolé par les chroniqueurs du Wall Street Journal) : ce n’est pas un compliment. « Européaniser » les Etats-Unis revient à confier à l’Etat fédéral, un rôle moteur dans l’économie et une mission sociale à des fins égalitaires. Obama, sans doute, estime que la Poursuite du Bonheur, inscrite dans la Déclaration d’indépendance, exige cet Etat juste et régulateur. La nationalisation de fait d’industries automobiles et d’une partie des banques et des assurances, participe bien de cette conception européenne de l’Etat. L’« européanisme » a dicté la stimulation économique par la dépense publique, les projets écologiques et la tentative de généraliser l’assurance maladie. Michelle Obama, n’est pas en reste : elle mène une campagne nationale de lutte contre l’obésité qui pourrait conduire à une taxation des calories sur les consommations préférées du peuple américain. Cette interférence entre vie privée et autorité publique peut être légitime mais dans l’ensemble, elle est mal tolérée par ce que l’on appelle l’Amérique profonde.
En accroissant les prélèvements publics de 25 à 30% de la richesse nationale, le gouvernement Obama reste loin des normes européennes (autour de 50%), mais il est vrai qu’il s’en rapproche. Cette accélération de la dépense publique, sans précédent depuis la Deuxième guerre mondiale, n’inquiète pas que les conservateurs : entre économistes américains, il existe un relatif consensus (manifeste lors de la récente réunion annuelle de ces économistes à Atlanta) sur la relation inverse entre dépense publique et taux de croissance. L’Europe « solidaire » croît plus lentement que le capitalisme « sauvage » américain . L’Amérique d’Obama, si elle devenait plus étatisée, deviendrait plus égalitaire mais elle pourrait aussi converger avec la croissance lente et le chômage endémique qui, en Europe, mécaniquement en dérive. Tel n’est pas la préférence majoritaire des Américains, adeptes de croissance forte, quels que soient les accidents sociaux ou écologiques qui l’accompagnent.
Les intentions d’Obama sont nobles : le rejet manifeste, jusque dans son parti, n’est pas celui des intentions mais de la méthode étatiste et du soupçon qu’elle nourrit. Ce soupçon porte sur les valeurs mêmes de l’Amérique : il s’appelle le socialisme. Vu de la droite conservatrice, Obama n’est pas Noir, il est Rose ; il n’a d’ailleurs jamais été Black, mais métis et diplômé de Harvard de surcroît. Le Rose est plus embarrassant : le socialisme n’est-il pas la négation de la civilisation américaine ? Le socialisme place le collectif au-dessus de l’individuel, l’Etat au-dessus de l’initiative privée, l’internationalisme avant le patriotisme, voire l’athéisme au-dessus des cultes. Insinuer qu’Obamaest socialiste, ce que va répétant Sarah Palin, la passionnaria conservatrice, soutenue par la puissance médiatique de Fox News, le rejette hors du rêve américain. Un « Européen », rétorquera que les pauvres, les chômeurs et les non assurés ne participent pas réellement à ce rêve américain ! Certes, mais les Américains, tous ou presque y croient, y compris les plus démunis et le million d’immigrants (au moins) qui afflue, chaque année, aux Etats-Unis. Priver les Américains de leur rêve est certainement une erreur politique ; administrer le rêve par l’Etat, pour les conservateurs, c’est un péché.
À terme, Obama devra se soumettre ou se démettre. Il envisage de n’être pas réélu et il est certain qu’il ne changera pas les Etats-Unis : le capitalisme restera brutal, Wall Street immoral, la solidarité publique modeste mais la charité privée, essentielle pour panser les plaies du système.
Et du changement en politique étrangère, il n’est plus trop question : passé le temps de la rhétorique et des bons sentiments, la continuité l’emporte. L’Empire américain est d’autant plus immuable que l’Armée le gère. Il suffit que le Général David Petreaus, stratège de la guerre en Irak et en Afghanistan, fixe objectifs et méthodes : la Maison Blanche s’y rallie. Ce n’est pas neuf : au fil de l’histoire américaine, le Président suit l’Armée plus que le contraire, tandis que la peuple américain soutient l’Armée plus que le Président. L’Amérique d’Obama est restée aussi martiale que celle de George W. Bush : les Américains sont rarement pacifistes et la plupart estiment que la guerre reste une juste manière de gérer les conflits internationaux. Et la prison de Guantanamo n’est toujours pas fermée.
L’élection d’Obama laissa croire, en Europe surtout, en une métamorphose des Etats-Unis. De fait, le rêve américain paraît plus accessible à tous, sans distinction des origines. Mais ce rêve lui-même - individualisme, piété, matérialisme, réussite, argent, les Etats-Unis comme terre promise – reste immuable. Pro et anti-Américains, tels qu’il en existe partout dans le monde, devraient s’accorder sur ce constat minimum : les Américains se perçoivent comme différents et exceptionnels et Barack Obama n’est pas parvenu à les en dissuader.